Inicio Mundo Marino Mantis marina, el animal que acaba con sus enemigos ¡con golpes letales!

Mantis marina, el animal que acaba con sus enemigos ¡con golpes letales!

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Llamados científicamente estomatópodos, la Mantis marina es una especie del orden de los crustáceos que tienen dos poderes inigualables. Aunque recibió el nombre de Mantis, en realidad no está emparentada con la conocida Mantis religiosa, esa especie habitante de las selvas y de los bosques que se caracteriza por no solo por su extraordinaria belleza y por los significativos tamaños que pueden alcanzar, sino también por su conocida conducta de devorar a los machos durante o después de la cópula.

Mantis marina

Las mantis marinas, que también reciben los nombres comunes de esquilas, galeras o langostas mantis, son crustáceos estomatópodos que, aunque generalmente son pequeños, pueden alcanzar un tamaño aproximado de 40 cm de largo.

Son muy comunes en aguas marinas de poca profundidad, sobre todo en regiones tropicales y subtropicales, donde se les puede encontrar bajo las piedras, en agujeros y en general sitios donde puedan ocultarse de los depredadores, razón por la cual son tan desconocidas a pesar de que conforma una especie bastante numerosa.

El golpe mortal de la Mantis marina

La mantis marina es un depredador muy voraz y agresivo, y su dieta, que es muy variada puede componerse de peces, moluscos, otros crustáceos e incluso pueden practicar el canibalismo, conducta que es muy común en la naturaleza.

Pero ese no es su mayor cualidad. Una de sus características más llamativa es su sorprendente fuerza. Al igual que las mantis religiosas, presentan unas extremidades anteriores muy fuertes con las que, mediante rápidos movimientos que están entre los más extremos que se conozcan en el reino animal, capturan a sus presas, perforándolas o triturándolas. Su golpe es sencillamente mortal.

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La velocidad del ataque es tal que puede compararse a la aceleración que alcanza una bala de calibre 22 y, si de casualidad falla el ataque, la onda de choque que produce es tal que puede aturdir de tal manera a la presa que esta difícilmente escapará.

Mantis marina

Se sabe de algunas especies que han sido capaces de romper el cristal de algunos acuarios y que, por unos milisegundos, pueden producir un chispazo submarino solo visible con los instrumentos científicos adecuados y que es capaz de alcanzar cientos de grados de temperatura. SU ataque es muy similar al del Camarón pistola, del cual hablamos hace poco.

Con este violento golpe, la mantis marina es capaz de romper las duras conchas de los caracoles y ostras, así como los caparazones de los cangrejos, o arponear sin posibilidad de escapatoria a los peces que se les acerquen demasiado.

Sus ojos captan todos los colores del espectro

Además, los ojos de estos crustáceos se encuentran entre los más complejos que existen, están compuestos por miles de estructuras llamadas omatidios en cada ojo, que se disponen de tal manera que les permiten una súper visión, con una amplia percepción de la profundidad. A su vez estos ojos están situados en pedúnculos que se mueven independientemente uno de otro, por lo que es difícil que algo escape a su aguda mirada.

Mantis marina

A diferencia de los humanos, que solamente tenemos tres fotorreceptores que nos permiten apreciar tres colores básicos (verde, azul y rojo) en nuestros ojos, la mantis tiene 16, lo cual no solo le permite ver todos los colores que vemos los humanos, sino también toda la gama del infrarrojo y del ultravioleta.

Para darnos una idea más concreta, agregaremos que los perros cuentan con sólo dos fotoreceptores que les permiten apreciar los tonos verde y azul (y algo de amarillo), en tanto que las mariposas cuentan con cinco fotoreceptores.

Otra curiosidad de la Mantis marina es la complejidad de su comportamiento para comunicarse con sus congéneres. Se sabe que realiza complejos rituales de lucha de algunas especies para defender su territorio. Asimismo, se sabe que usa patrones de color fluorescentes para avisar de su presencia.

Algunas especies pueden vivir hasta dos veinte años o más. Además, se trata de una especie monógama, aunque puede cohabitar en grandes comunidades, con otras mantis marinas, gracias a que todos los miembros del grupo establecen muy bien las actividades que a cada uno le corresponde dentro.

Fuente | Vix