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Los camellos, incansables aventureros del desierto

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Los camellos, incansables aventureros del desierto

Domesticados miles de años atrás por comerciantes de incienso, que entrenaron a los camellos para hacer los arduos viajes del sur de Arabia hacia las regiones más al norte de Oriente Medio, estos animales se iban convirtiendo para los habitantes del desierto en el primer medio de transporte y proveedor de sombra, leche, carne y lana.

En la Arabia Saudita actual, hasta los beduinos ya no son tan dependientes de los camellos  como lo eran en una época. En estos días, son valorados más como animales de pura sangre para carreras y la imagen sentimental del pasado, que como rey del transporte.

El camello, incansable e increíble aventurero del desierto




Pero en muchas partes de África y Asia, los camellos aún tiran del arado, mueven molinos de aguas y transportan personas y mercancías a través de rutas del desierto impracticables para vehículos de ruedas.

Para apreciar la contribución única del camello a las personas y la historia de los desiertos, he aquí algunos datos asombrosos acerca de ellos.

Los camellos no gruñen porque estén de mal humor

El camello, incansable e increíble aventurero del desierto

Los camellos tienen la reputación de ser criaturas malhumoradas y obstinadas que escupen y dan patadas. En realidad, suelen estar de buen humor, tranquilos y son inteligentes.

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El rugir y el ruido que hacen los camellos cuando son cargados y cuando se levantan es como el gruñir y respirar fuerte de un levantador de pesos en acción, y no un signo de descontento cuando tienen que trabajar.

Los camellos  ¡controlan su temperatura!

El camello, incansable e increíble aventurero del desierto

Los camellos no se asfixian y transpiran muy poco. Los humanos empiezan a sudar cuando la temperatura exterior es superior a la temperatura normal del cuerpo de 37º C, pero los camellos tienen un termostato único.

El cuerpo de un camello puede subir de temperatura hasta 6º C de lo normal antes de empezar a transpirar, conservando la fluidez de su cuerpo y evitando la pérdida innecesaria de agua. Ningún otro mamífero puede hacer esto.

Esto es posible, ya que la temperatura del cuerpo del camello es por regla general más bajo que la temperatura ambiental, un grupo de camellos descansando evitará el exceso de calor presionando sus cuerpos el uno contra el otro.

Los camellos, incansables aventureros del desierto

Las orejas de un camello son pequeñas y están forradas con pelos para filtrar la arena y polvo que podrían introducirse al interior del oído.

Ojos soñadores… ¡y  muy bien protegidos!, los de los camellos

Los ojos de un camello son grandes, con una expresión suave y comprensiva. Están protegidos con una doble fila de rizadas pestañas que ayudan a evitar la entrada de arena y polvo, mientras que sus gruesas y pobladas cejas los protegen del sol del Sahara.

Los camellos tienen pies anchos, planos, la planta como cuero y con dos dedos en cada pie. Cuando pone su pie en el suelo, la planta se ensancha evitando que el pie se hunda en la arena y además la piel gruesa en las plantas le protege de la abrasadora arena del desierto.

Cuando camina, el camello mueve ambos pies de un mismo lado de su cuerpo, después los dos del otro lado. Este modo de andar sugiere el movimiento de un barco, de allí su apodo “barco del desierto”.

Los camellos se nutren con la grasa de su joroba

Un camello aguanta de 5 a 7 días con poca comida y agua ó sin ella, y puede perder un cuarto de su peso sin alterar su funcionamiento.

Algo que caracteriza a los camellos son sus inmensos labios, amplios y curtidos que les permiten lidiar con las espinas de casi cualquier planta del desierto, o sea que puede comer casi cualquier cosa.

El sistema digestivo de un camello lo ayuda a exprimir al máximo todo lo que pueda de las comidas cuando éstas sean escasas. Esto lo hace digiriendo varias veces la comida en las tres cámaras que tiene su estómago.

Y los camellos también están preparados a absorber al máximo la humedad de las plantas que comen, para así conseguir agua.

Los camellos, incansables aventureros del desierto

Todo eso que comen lo almacenan en forma de grasa en su joroba. Puede acumular hasta 36 kilos de grasas sobre sus lomos. A medida que va consumiendo esas grasas, si es que no consigue alimentos, la joroba se va achicando y puede caer la piel suelta a un costado si la han consumido toda.

Por eso es difícil ver a un camello bebé con joroba, recién comienzan a acumular cuando ingieren comidas sólidas. Luego, tan sólo con volver a comer, una buena noche de sueño, y la joroba estará otra vez erguida.

Por lo tanto no es recomendable invitar a un camello a cenar, ya que puede llegar a tomar 75 litros de agua de una vez, sin contar que va a comerse todo lo que tenga a la mano sin parar.

Todos los camellos mudan su pelaje en primavera y tienen un nuevo abrigo crecida en otoño.

El pelo de camello produce excelentes tejidos para la confección de prendas de vestir de alta calidad, mantas, felpa y también sigue usándose para fabricar las tradicionales alfombras beduinas, tela para zapatos, brochas para artistas, cuerdas y tiendas de campaña.

Un camello puede desprenderse de unos 2.5 kilos de pelos en cada muda.

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